domingo, 1 de junio de 2008

Un bonito regalo


Nos levantamos perezosos, con ganas de pasar el día descansando sin hacer nada, tirados el uno junto al otro.

Alquilamos una película y nos tumbamos en el sofá para verla. Pero es difícil tener nuestros cuerpos tan cerca y tener que contener el deseo que nos invadía desde que nos levantamos esa mañana. La película, ademas de excusa para estar tirados en el sofá y para entretenernos, sirvió también para poder alargar el momento que ambos esperábamos.

Yolanda, traviesa y cruel como suele ser en ocasiones, me besaba, jugaba conmigo hasta el punto en el que, sin poder soportar más sus caricias en mi sexo y sus besos en mis pezones, detenía la película a lo que ella me decía con voz terriblemente sensual...

- No la paressss –

Era ella la que paraba sus jugueteos conmigo y continuábamos nuestra sesión de cine.

En otra ocasión hubiera parado la película e incluso tirado el reproductor de DVD por la ventana, pero cuando Yolanda empieza a jugar, cuando coge las riendas, merece la pena dejarse hacer.

Así continuó enredando alguna que otra vez conmigo hasta que acabó la película. Volviéndose una gata con ganas de jugar, se acerco de rodillas en el sofá a besarme.

Tapada sólo con mi camisa azul, me parecía una de las imágenes más sensuales que un hombre puede imaginar.

Me recosté en el sofá y me dejé hacer, el momento que deseaba se acercaba, estaba seguro que daría rienda suelta a todos sus deseos y me follaría de la manera más salvaje y morbosa que me pudiera imaginar.

Pensé que se dedicaría a lamer mi erección y ahí vino la primera sorpresa, no tardó prácticamente nada en sentarse sobre mí y penetrarse...

Me estaba volviendo loco, sólo pensaba en que me echara un polvo salvaje y dejar salir todo lo que se habia contenido dentro de mí durante la película.

Empezó a asalvajarse, a morderme el cuello, cada vez más fuerte hasta casi llegar a hacerme daño, la veía desbocada, me estaba excitando, quería más, lo quería más salvaje y así la veía a ella.

De repente frenó, se paró. Me miro, me besó despacio, suave, con cariño. Volvió a mi cuello, era como si quisiera curar las heridas que hubiera podido ocasionarme instantes antes. Me besaba despacio en cada lugar en el que antes mordía casi sin mesura.

Ya no me estaba follando, ahora sus movimientos no eran salvajes, eran caricias, su sexo acariciaba el mío suavemente cada vez que entraba y salía.

En alguna ocasión quise erguirme para besarla, para cogerla. Me lo impidió, me tumbó, me abrazaba fuerte contra ella, me besaba suave, se movía con delicadeza.

Nunca me habían hecho nada así, me habían follado, me habían hecho el amor, pero jamás había sentido como sin palabras me ordenaban: relájate, déjate disfrutar y déjame que te regale este cariño, este cuerpo y este amor.

Cuando estalle en un lento orgasmo, la abracé con fuerza, no quería salir de ella, quise parar el tiempo y disfrutar del regalo que me habia hecho, un regalo que me derritió y que me derrite cada vez que lo recuerdo, ELLA.

9 comentarios:

Maldita inocencia dijo...

Sí, un bonito regalo para disfrutar.

Me encantó.

Lydia dijo...

Eso de dejarse llevar por algo pasional, es la mejor manera de recibir un regalo... y casi siempre resulta el más agradable de todos.

Cirene dijo...

Sobre ese bonito regalo, será porque no te mereces menos, no lo dudes... Y en cuanto a preciosa foto (la del baño) para ilustrarlo... simplemente me encanta. ¿No te parece que hasta las fotos de repente se volvieron más calidas y luminosas? ;-)
Un abrazo
Cire

Nyeri dijo...

Abrir el corazón y dejar escapar un torrente de sentimientos, desde los más salvajes, morbosos y lascivos hasta los más tiernos, cariñosos, apasionados y sensibles.
Abandonarse al momento, dejarse llevar, desearte….Eso no es ofrecer un regalo, eso es……

Un travieso curioso dijo...

Maldita Inocencia.

Tienes razón, no se me ocurre otro mejor, y menos hoy.

Besos

J.

Un travieso curioso dijo...

Lydia.

Es cierto, sobre todo cuando surge de manera natural y cómoda, así todo resulta sencillo

Un beso muy travieso.

J.

Un travieso curioso dijo...

Querida Cire.

Creo que tienes razón, todo se ha vuelto mas cálido y sin embargo a la vez mas morboso para mi.

Me sorprende la capacidad que tienes para captar las sensaciones que uno transmite.

Un beso muy travieso.

J.

Un travieso curioso dijo...

Nyeri.

Cierto, eso es..... y como se disfruta todo ese morbo y toda esa lascivia cuando se vive así...

Quiero seguir abandonandome y....

Besos traviesos y cariñosos.

J.

Lola dijo...

Ummmm, bonito regalo sin duda...
Es como un angel y un demonio viviendo en la misma piel...
En momentos angel: dulce, mimosa, cariñosa, dispuesta a adorarte y a esculpir tu cuerpo con sus delicados labios
En otros demonio: salvaje, caliente, lasciva, enpañada en arrancarte del cuerpo los gritos del mas puro placer, volviendote loco con sus susurros de palabras de callejera...Ufffff
El mejor regalo que existe, el placer...