domingo, 11 de mayo de 2008

Santa Inés

Habíamos hablado poco. Inés me preguntaba por mis experiencias, su curiosidad asomaba en cada frase, sin embargo, también su recato. Me decía que ella era una santa y que no haría muchas de las cosas que había leído en mi blog. Me contaba lo decente, cariñosa y dulce que era, la conversación a pesar de su decencia giraba en torno al sexo.

Al final y tras unos primeros titubeos se decidió a contarme su fantasía. Consistía en que un desconocido se la follara en el baño, se quedara con su tanga, cenar y que después él decidiera donde devolvérselo.

Quedamos para cenar esa noche, y como no, pasar antes por el baño. Después de concretar nuestra cita, continuamos hablando, ella estuvo indagando en mi blog y me empezó a hacer preguntas sobre Nyeri. Comenzó a hablar de manera despectiva sobre ella cuando le comenté que, después de la cena, habíamos quedado para tomar una copa y allí acabaría nuestra cita.

- Es una guarra, seguro, a mí no me puedes dejar tirada después de follarme, para irte con una puta como esa.
- Vuelve a faltarla el respeto y no volvemos a hablar - le dije.


En ese momento se relajó y continuamos a lo nuestro, aunque a mí me había dejado huella, no soporto ese tipo de comentarios.

Continuamos hablando, jugando, me pidió opinión sobre qué ponerse y como siempre le mostré mi preferencia respecto a las medias, y mi ya “casi” una norma, de destrozar los pantys que me encuentre.


Llegó la hora, yo hacía tiempo tomando un Martini en Midnight Rose mientras esperaba el mensaje que me alertaría de su llegada.

Cuando este llegó, le envié las correspondientes instrucciones;

- Entra en el baño de minusválidos, tienes una bolsa negra debajo del lavabo, coge lo que hay dentro y póntelo, cuando estés lista mándame un mensaje que diga “ya”.


Al recibir la respuesta entré en el baño. La encontré pegada a la pared con el antifaz que le había dejado en la bolsa y mirando hacia abajo, tímida, temerosa... Llevaba un vestido muy recatado, pero sus curvas se insinuaban de manera muy apetecible.

Quise ir con calma, notaba su nerviosismo y me gustaba, me acerqué la besé. Sólo tenía dos opciones, o calmar su nerviosismo con tiempo, serenidad y cuidado o quitárselo de golpe.

Teníamos en media hora la reserva para la cena, así que opté por no perder tiempo. Metí mi mano de debajo de su falda y presione fuerte entre sus piernas. Su respiración agitada, su gemido casi ahogado en el intento de no salir y el estremecimiento de su cuerpo me hicieron entender que no habia errado.

Su cuerpo acompañaba mis movimientos, notaba como se iba excitando. Yo comenzaba a rozar mi cuerpo contra el suyo, dejaba que sintiera mi excitación frotándose contra ella, cogí su mano y la lleve directamente a mi polla. En ese momento los dos estábamos ya excitadísimos y quise ir a más.

La cogí de la mano y la senté en el inodoro, estaba dispuesto a metérsela en la boca sin más contemplaciones, pero en ese cambio de tercio le dio el tiempo necesario como para tomar conciencia de lo que estaba haciendo.

Volvió a mostrarse tímida, como si el nerviosismo inicial hubiera vuelto a ella con más intensidad aún.


- ¿Estás nerviosa? –
- Sí.. Es que...


Preferí no seguir preguntando, mi mano tuvo que forzar sus piernas, que parecían no querer dejar entrar nada entre ellas. Parecía, digo bien, porque fue llegar a su sexo y como un resorte se abrieron. El nerviosismo volvió a desaparecer de inmediato, los jadeos no tardaron en volver, los besos se volvieron lascivos de nuevo, su mano volvía a buscar mi polla. Su imagen sentada, vendada, abierta de piernas y notando como deseaba más, me estaba volviendo loco.


La cogi de la mano y la apoyé frente al espejo en el lavabo, tocaba todo su cuerpo, levantaba el vestido y sentía cerca su sexo húmedo... lo deseaba, lo quería ya, quería cambiar del todo esa imagen de Santa que me habia vendido por la de la puta más salida que se hubiera podido imaginar.

Tiré fuerte de sus pantys desgarrándolos, al igual que hice luego con su tanga dejando su sexo, ahora sí, completamente expuesto a mí.

Metí la polla hasta dentro, empujaba fuerte contra el lavabo mientras seguía desgarrando sus pantys. Ese sonido no solo me excitaba a mí, sino que notaba como a ella la volvía loca.

- ¿Has visto cómo sí que eres una puta?
- Nooo, yo no soy una puta
- Sí, lo eres….eres una puta!


Habia pensado no quitarle el antifaz durante nuestro encuentro en el aseo, pero fue tal la imagen que disfrutaba en el espejo que no sin pensarlo dije:

- ¿quieres ver en el espejo la pinta de puta que tienes?
- Joder siiiiiiiiiiiii!!!!!!!!


La quité el antifaz y pudo verse en el espejo, apoyada en el lavabo, con un desconocido follándosela por detrás con los pantys rotos y el vestido subido, pero sobre todo, con una cara que en ese momento era el máximo exponente del vicio.
Me quedé sorprendido cuando sentí mi muslo completamente encharcado por sus fluidos, lo que hizo que me asalvajara tremendamente.

- Más, más, - Me pedía...
- ¿Quieres correrte?
- Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
- ¿Y ahora? ¿Ahora te sientes una puta?
- Síiiiii, soy tu puta. Fóllame!


Empujé unas cuantas veces con más fuerza para aumentar su deseo y saqué mi polla.
Inés seguía pidiendo más, allí apoyada, mientras yo sacaba algo de mi chaqueta.
Metí un huevo vibrador con control remoto en su coño empapado, arranqué el tanga y dije, te espero en la barra.

Esperé acabando mi martini hasta que Inés volvió a aparecer.

Entramos en el restaurante y comenzamos nuestra cena, entre risas tímidas por los sucesos anteriores, la cena transcurrió con una sorprendente normalidad.

Inés algo tímida y tensa al principio y relajándose según la conversación iba tomando vida propia hasta que antes de acabar el primer plato ya nos encontrábamos charlando y riendo como si minutos antes no hubiera sucedido nada, nada salvo el juguetito con el que la habia obsequiado. Cada vez que el camarero se acercaba lo accionaba y podía ver como Inés respondía con un respingo. Sólo hacía eso, jugar cuando se acercaba el camarero. Pero claro, es una tentación demasiado grande tener del placer de una mujer al alcance de un sencillo botón. Me animé y comencé a jugar con todas las velocidades que tenía. Inés cerraba los ojos, apretaba mi mano y se apoyaba en mi brazo. Al principio algunos pequeños gemidos parecían querer salir de su boca, pero cuando uno de ellos ya se pudo oír por encima del tono de una conversación íntima, fue cuando me pidió que por favor parara. La hice caso... en ocasiones... ya que continué jugando. Inés me confesó que habia conseguido mi objetivo. Estuvo mojada toda la cena.

Llegó el momento de irnos y ambos sabíamos que yo decidiría donde devolverle su tanga.

La indiqué que para ello deberíamos desplazarnos, por lo que nos dirigimos al parking hacia su coche.

Nada más entrar en él, volví a meter la mano bajo su falda, mi mano se empapó...

- Así he estado durante toda la cena - Me dijo..


Empecé a jugar con el juguete mientras la masturbaba. No me dejó mucho tiempo, ya que en seguida se lanzó hacia mi pantalón dejando mi polla al aire para metérsela entera en la boca.

No tardó en subirse encima de mí y metérsela hasta dentro. Comenzó a follarme desatando todo el deseo que había contenido durante la cena, durante nuestro encuentro en el baño...

- Viene gente....- Me dijo.
- ¿Te gustaría que te vieran?
- Siiiiiii

Cada vez se movía con más fuerza, más viciosa, más lasciva. Me daba cuenta que en ese momento sería capaz de cualquier cosa y eso me volvía loco, notaba como me volvía a empapar, como mojaba mis muslos y mi camisa. Verla, sentirla tan desbocada me excitaba tanto que no tardé en correrme.

No me tomé ni un minuto, se sentó en su asiento y me lancé a devorárselo mientras volvía a meterla el juguete. Abría sus piernas, me empapaba la boca mientras presionaba fuerte mi cabeza contra ella hasta que empezó a retorcerse en un orgasmo que parecía inacabable...

Me levanté, la besé y recordando aún esas frases tan desafortunadas en el messenger le dije:

- Ahora si que eres una puta. ADIOS!!! – Mientras la tiraba su tanga completamente desgarrado a la cara.

Ese momento fue el final de la velada, final que no tendría sentido sino comenzara el segundo acto. Acto que comienza entre bambalinas....

Continuará….


16 comentarios:

Anónimo dijo...

que puedo decir......es tan increible como siempre!!pero lo k no puedes hacer es dejarme con la sganas de saber k pasa...!!!!!
tengo ganas de k volvamos a hablar ; )


tu admiradora

Maldita inocencia dijo...

Pues sí que era un poco puta sí...jajajaja, pero eso no es malo, hay cosas mucho peores.

Una historia supermorbosa como siempre. Nos pones en situación. Bueno qué carallo que nos pones y ya.

La fotos como siempre, estupendas.

Un besazo

Anónimo dijo...

Mmmmm hacia tiempo que no me pasaba por aquí, pero ha merecido la pena.
Sigues escribiendo "bastante bien" y sigues teniendo tu morbo.
Por ciertos detalles veo que mi sorpresita habría sido un éxito. Ya retomaremos.

Estoy deseando leer la segunda parte, mas bien, te estoy deseando. Sin más.

P.

Lisa Edwards dijo...

Que mal rollo!!!

Shan dijo...

Buena experiencia, Travieso. A mí me hubiera costdao recuperar el buen rollo después de que falten el respeto así a una amiga, pero se ve que fue sólo un descuido por parte de Inés.

Lo del huevo vibrador da muchísimo juego... tengo un relato escrito de una vez que compré uno con una amiga, y ella también se pasó mojada toda la noche. Pero te me has adelantado, jejeje. Un saludo!

Susy dijo...

Hola:

Ha sido todo un placer descubrir tu blog ..y perder el pudor con él..Me pasaré de vez en cuando a leerte..Y espero que no te moleste que te linkee desde mi blog.
Un dulce beso.

TERESA dijo...

Excitanta tu relato me quedo con ganas de más...

Leyre dijo...

Ummmmmmmmmm, genial! morboso a rabiar, como siempre consigues agitar algo más que mi respiración, pero........... quiero másssssssssssssssssss!!

Besos

Un travieso curioso dijo...

Admiradora.

Como has visto no te he dejado con las ganas.

Espero que hayas disftutado tanto la segunda parte como la primera.

Besos muy traviesos

Un travieso curioso dijo...

Maldita Inocencia.

JAJAJA. Si lo era si y como bien dices, no tiene nada de malo. Todo en su contexto tiene su sentido.

Un beso muy travieso simpatica!!!!!!

J.

Un travieso curioso dijo...

P.

Me alegro que te siga gustando como escribo y que mi imagen morbosa no haya cambiado.

La segunda parte personalmente me gusta más que la primera, es donde se "descubre el pastel" ;-)

Besos
J.

Un travieso curioso dijo...

Lisa...

como habrás podido ver en la segunda parte de mal rollo ninguno, fue todo un placer.

Besos
J.

Un travieso curioso dijo...

Shan.

Jajajaj, bueno, tampoco pretendía ser el primero en nada jejeje.

Como habrás podido ver recuperar el bueno rollo fue mucho mas fácil de lo que parecía.

Un abrazo y bienvenido.

J.

Un travieso curioso dijo...

Susy,

Molestia? Por favor ven cuando quieras, será un placer volver a verte y por supuesto que me enlaces.

Tu blog también ha sido todo un descubrimiento.

Un travieso curioso dijo...

Teresa.

Que alegría volver a verte por aquí. Me encantaría ofrecerte más...

Besos traviesos.

J.

Un travieso curioso dijo...

Leyre...

Tu aparición aquí era más deseada de lo que imaginas, también que te animes a continuar tu blog, sin duda será una de esas visitas obligadas en la semana.

Besos muy traviesos.
J.