sábado 27 de junio de 2009

Ideas para sorprender


"Ideas para sorprender" es uno de los criterios que utilizaba hace tiempo para crear nuevas sorpresas y, fue la falta de resultados, lo que me impulsó a comenzar a compartir las mías. Creo que desde entonces son ya muchas las publicadas y que, además, las hay para distintas situaciones y para distintas parejas. Mi primera intención con el blog fue aportar ideas para que una pareja pudiera ponerlas en marcha para sorprender a su compañer@, de ahí nacieron:

Fantasía o realidad y A la fuerza , 0 El masajista y los pinceles I y El masajista y los pinceles II.

La Casa del Sexo Es sin duda uno de mis preferidos, un juego en el que toda la casa pasa a ser un escenario en el que disfrutar toda una noche.

Un paseo por París aunque suene tradicional, París es una ciudad que me tiene enganchado y que sin duda, es un destino perfecto para una pareja.

Con Impromptu quiero hacer honor a todos esos momentos que nacen de manera inesperada y explosiva, momentos que jamás deberían faltar en una pareja.

Santa Inés I y Santa Inés II me encantan porque es un juego que no nace de uno, sino de los dos, haciendo de una salida a cenar toda una aventura.

Con Un bonito regalo y aunque quizás la temática del blog sea más… no sé si decir, dura o atrevida, quiero recordar todos esos encuentros en los que se crea un despliegue de sentimientos y que hacen honor a la frase de “hacer el amor”.

Sin embargo con Un polvo también me gusta resaltar esa condición de amantes que una pareja jamás debería perder, condición de amantes que en muchas ocasiones, se evidencia en el aprovechamiento de cualquier encuentro y en cualquier lugar, para dejarse llevar por la pasión como en Sexo y Arte

Quizás estos relatos puedan resultar ligeramente atrevidos, pero en ellos buscaba plasmar la idea desde el punto de vista más tradicional que he podido.


Para parejas más atrevidas, e incluso aquellas que se permiten fantasear con terceros existen también situaciones, quizás únicamente jugueteando con la provocación de la gente que te rodea, Provocando imaginación, quizás incluso con la provocación de algún amigo Mojados o incluso pasando de la provocación, a la invitación de nuevos actores en el juego como en A oscuras o Sentir a un desconocido bien de manera premeditada, o bien aprovechando espectadores ocasionales Arrancándote la ropa.

Cuando se introduce la idea de nuevos invitados o invitadas, entramos de lleno en la idea de jugar con parejas, y una de las posibilidades es comenzar a jugar o a descubrir los locales de intercambio, como Mi primer local , Su primer local , o Su primera mano y No fui yo

En mi camino de descubrir nuevas experiencias y nuevas sensaciones estaba abocado a probar que se siente participando en un trío, y lo que descubrí es que estos pueden ser de maneras muy distintas, desde De otra manera hasta Sexo y lo que surja pasando por juegos más traviesos como Jugando con desconocidos I yJugando con desconocidos II.

Hay también bastantes experiencias de primeras o segundas citas. En estas también he vivido situaciones tremendamente morbosas. Si bien estas situaciones son vividas con casi desconocidas o amantes, es cierto que estas son fáciles de trasladar a la situación de una pareja creando los típicos juegos de rol. Entre ellas Un domingo cualquiera o un juego que me encanta, como ir susurrando al oído, bien la misma situación vivida, bien otras imaginadas como Relato en tiempo real ,Relato en tiempo real (Su recuerdo) . Juegos de vendas o de dominación Mi alumna o A mi entera disposición Lo cierto es que para que un encuentro resulte tremendamente agradable y excitante, lo único que es necesario es juntar dos mentes traviesas e imaginativas Un invitado ausente.

Cualquier juego, que pueda hacer una cita distinta a lo convencional se convierte en toda una aventura A la luz de las velas, En la distancia.

En cualquier mente traviesa no puede faltar la idea de juguetear con la inocencia, de pervertirla, sea a modo de juego de rol Una copa de vino o no, Una jovencita.

Y algo que debía probar, una sensación, una experiencia que no quería perderme, saber que se siente cuando pagan por tus servicios Cuando el placer se paga.

Creo que, sea cual sea el status de la pareja, son ideas que se pueden incorporar a los juegos sexuales, bien entre dos, con invitados, con juegos de rol o con sorpresas bien elaboradas:

sábado 25 de abril de 2009

Un viaje de trabajo.


Y es que era así como se presentaba la jornada, como uno de mis habituales viajes de trabajo a una ciudad costera en uno de los trenes rápidos que la comunican con Madrid.

A primera hora de la mañana y después del madrugón, cogí el tren al igual que otros tantos había cogido en otras ocasiones y, como muchas otras veces, también intercambié una mirada traviesa con la azafata que me daba la bienvenida en la puerta. La mantuvimos acompañada de una sonrisa por unos breves instantes y después me acomodé en mi asiento.

Hasta ahí nada fuera de lo común, me gusta provocar con cierto descaro medido, en ocasiones con la mirada, con una sonrisa, con una agradable charla...

Ana pasaba en varias ocasiones a mi lado, bien de camino a sus quehaceres o a ofrecerme los auriculares o caramelos de cortesía para el viaje. Cada vez que coincidíamos volvíamos a jugar con nuestras miradas o con un “gracias” en un tono medido entre la picardía, la cordialidad y la provocación, lo justo para dar que pensar, pero sin caer en el descaro.

Daba la impresión de que mis pequeños jugueteos eran bien recibidos, por lo que decidí continuar y aumentar mi osadía. Me dirigí a la cafetería para tomarme el segundo café de la mañana y volví a encontrarla allí.

- Hola de nuevo.
- Hola!!! - su sonrisa y el brillo de su mirada me continuaban invitando a seguir adelante.-
- Pues... nada, que los caramelos me han sabido a poco y venía buscando algo más dulce. – Mientras pedía una tostada de mermelada a su compañera. Resultaba muy evidente que ambas compartían miradas de complicidad.-
- Ahhhhh, muy bien, pues has elegido bien.- Mientras parecía dirigir su mirada a la tostada como validando mi elección.
- Lo dices por la mermelada o por haber venido aquí. – A verte a ti, decía mi mirada.-
- Uy, uy uy.... – Exclamó su compañera mientras los tres rompíamos a reír.-

Nuestra charla continuó en tono divertido y pícaro durante unos minutos (Mientras desayunaba) hasta que regresé a mi asiento. Al irme, aunque no pude entender nada, pude oír los cuchicheos de las dos chicas. El viaje habitual de trabajo estaba comenzando a tomar una dirección imprevista.

En la parada intermedia que suele hacer volví a coincidir con ella en la puerta del vagón, ella salió para preparar las entradas y salidas y yo aproveché la excusa de tomar el aire para entretenernos en otra simpática charla.

Cada vez las distancias se acortaban, se nos notaba cómodos y con ganas de continuar charlando. Hablábamos del motivo de mi viaje, de curiosidades que le ocurrían en los suyos...

- Tampoco te creas que viajo tanto, suelo salir una vez al mes más o menos, al principio está bien, pero luego te cansas y prefieres pensar en los viajes de placer.
- Ah si? Y dónde te gusta ir de viaje de placer?

Forcé un silencio un poco más largo de lo habitual mientras mi mirada se tornó traviesa y penetrante.

- A muchos sitios – Contesté al fin.- Tantos que no nos va a dar tiempo a charlar de ellos, pero se me ocurre algo, ¿y si dejamos esta conversación para cuando tengamos más tiempo?


Ahora era ella la que se tomó su tiempo para responder, parecía estar calibrando todas las posibilidades, los riesgos, las ventajas...

- Me parece bien. – Dijo con una preciosa sonrisa.-
- Genial!!! Anota mi teléfono y así me llamas cuando te apetezca salir una noche y retomamos charlas pendientes.
- De acuerdo.


Durante el resto del viaje ambos continuamos el juego, hasta que al llegar nos despedimos con dos besos y un... “hablamos”.

A partir de ahí mi jornada ya no tuvo nada novedoso, reunión, viaje de vuelta en el que esperaba poder tener la suerte de coincidir con Ana de nuevo, hecho que como es lógico, no ocurrió.

El recuerdo de Ana se había convertido en una anécdota simpática, nada más. Hasta que una semana después mi teléfono sonaba con un número que no conocía.

- Hola!!!!
- Hola!!!!!
- Que tal?
- Muy bien gracias y tú? Qué tal todo?
- Muy bien también.
- Que bien!!! Me alegro!!!
- Sales de viaje esta semana?
- Que va, esta semana no tengo nada pensado, el finde a lo mejor, tengo varias cosas aún en el aire, pero tengo que decidirme, seguramente lo haré el mismo viernes, nunca sé que me va a apetecer hasta el ultimo momento, y tú?
- Bueno, ya sabes cada día a un sitio.
- Ya sé? Se supone que he de saberlo?
- Pues.... ahora que caigo, sabes quien soy?
- No, no tengo ni idea.
- JAJAJAJAJAJA, y eres tan dicharachero con todas las desconocidas que te llaman?
- Si son simpáticas como tú, si.
- Jajajajajaa, soy Ana, nos conocimos en el tren.
- AHHHHHHHHHH jajajaa, vale, ya te sitúo.

Continuamos riendo y charlando un rato hasta que por fin quedamos esa noche para salir de tapeo por Sol.

He de decir que cuando la vi estaba aún más guapa que en el tren. Lo cierto es que el traje de azafata no favorece mucho. Venía con unos pantalones negros ajustados, botas de caña alta y fantástico tacón, y una blusa suelta, que dejaba un precioso hombro al aire, hacía el resto.

Fuimos a un par de sitios y entre cañas y tapas comenzamos a hablar de viajes y anécdotas.

Hasta ahí la conversación parecía inocente a pesar del juego e intercambio de miradas que manteníamos paralelamente. La impresión que me estaba dando era de una chica modosita con ganas de jugar.

Cuando la conversación acabó girando de manera inevitable a las relaciones chico – chica y a nuestros roles en ellas, esa impresión comenzó a cambiar.

Cada vez descubría una chica más morbosa. Comenzamos a comentar nuestras fantasías, las realizadas y las pendientes de experimentar y el juego cada vez entraba en una fase más íntima. Ambos jugábamos a acercarnos, a poner ejemplos con una caricia en la mano contraria, a entonar, a enfatizar ciertas palabras, a mirarnos con un deseo cada vez más descarado. El juego estaba subiendo de tono rápidamente.

Decidimos acercarnos a una zona cercana de copas para continuar la noche.

En el primer local, nuestra conversación ya giraba en torno a cómo a los dos nos excitaba la idea del sexo imprevisto, el que surge de golpe, creando un deseo desmedido tal que no hay posibilidad de espera, que ha de llegar a un desenlace inmediato en cualquier lugar.

Evidentemente ambos apoyábamos esa tesis, no sólo como un deseo en nuestras vidas, cada uno reafirmaba cómo había decidido que se iba a desarrollar el resto de la velada.

- Sí, eso me excita, la idea de que me callen con un...

No pudo acabar la frase, mis labios sellaron los suyos, mi cuerpo se pegaba al de Ana mientras sus manos me aferraban más a él y mientras las mías jugaban peligrosamente recorriendo su pantalón.

- Con un beso? – volvimos a besarnos...-

Ana podía notar claramente mi excitación, yo sentía como pegaba su cadera contra mí, nuestros movimientos vestidos eran aviso de cómo deseábamos movernos desnudos.

Ya habíamos descubierto en nuestra conversación que a ambos nos gustaba jugar y así hicimos.

Un lunes por la noche Madrid está animado, pero a partir de cierta hora los locales se van quedando vacíos y gracias a la intimidad que esa situación nos ofrecía nuestra osadía iba creciendo.


- Me está gustando excitarte... – susurraba en su oído.-
- Lo estás consiguiendo, al final estás resultando ser lo que parecías, un verdadero cabrón.
- Por qué? Si aún no he hecho nada.
- Pero lo estás pensando, que es peor.
- No, ya no quiero pensarlo, ahora quiero hacerlo, quiero seguir excitándote y ver como te sigues volviendo cada vez mas viciosa.... – Le susurraba mientras mi mano desabrochaba su pantalón y se introducía entre su ropa interior para sentir su humedad y ofrecerle la presión que estaba deseando hacía rato.....-

Nadie nos miraba y si alguien lo hacía no nos importaba demasiado, lo único que deseaba era ver cómo sus ojos se cerraban, cómo me agarraba los brazos con sus uñas mientras sentía mis dedos presionando su clítoris.

- Eres un cerdo!!!!
- Ah sí? Y tú qué eres?
- Dímelo tú..... – Ahora era ella la que pasaba su mano por mi pantalón buscando la cremallera, la bajó y accedió rápidamente a coger mi polla entre sus manos. Jugaba con ella mientras el vicio se reflejaba en sus ojos al ver lo dura que me la estaba poniendo....
- Eres una zorra, eso es lo que eres, una zorra deseando que la pongan a cuatro patas y se la follen como a una perra....

Creo que entre juego y juego debieron caer dos o tres copas más, por lo que al salir del local alrededor de las cinco de la mañana nuestra excitación nos hacía parar cada pocos metros para devorarnos.

No habíamos andado mucho cuando vimos un cartel en lo alto que anunciaba “HOSTAL”. En pleno centro de Madrid un Hostal con ese cartel no apuntaba a una habitación muy.... “curiosa” diría yo, pero los dos estábamos completamente salidos y lo único que queríamos en ese momento era una cama, follarnos y hacernos gritar.

Entramos y en menos de cinco minutos nos habían dado una habitación. No había acabado de cerrar la puerta cuando ya nos estábamos besando y prácticamente arrancando la ropa. Nos la quitábamos atropelladamente y justo cuando la iba a empujar para que cayera en la cama y comenzar a devorarla, fue ella la que me empujó a mí contra la pared y sin detenerse ni un instante se metió mi polla en la boca. Joder!!! Llevaba tanto tiempo excitado esa noche, que sentir por fin el calorcito de sus labios me hacía estremecer...

- Así... Joder, así... chúpala bien, mira como me has puesto....

Ana no hablaba, sólo lamía acompañando el vaivén de sus labios con el de sus manos recorriéndome....

Se levantó, me besó y mientras su mano sacudía con rapidez mi erección.

Esa chica modosita que había conocido al principio de la noche se había vuelto una autentica viciosa, y eso, me estaba excitando de una manera brutal.

Ahora sí la empujé hacia la cama, Abrí sus piernas y echando al lado su tanga fui yo el que empezó a devorar su coño. Me estaba dando cuenta que estaba desbocado, asalvajado, manoseaba sus tetas, cogía y levantaba su culo para tener su sexo mas accesible y mientras ella sujetaba con fuerza mi cabeza para que no parara, para que no me separara. Gemía y me pedía más, me rogaba que no parase y de repente sus gemidos se transformaron en gritos cuando empezó a correrse...

- Así, Así... Así cabrón, no pares, no pareeeeeeeeeeeees....., esto, esto es lo que quería, así... así me gusta que me follen....

Aun no había acabado de correrse cuando me levanté y la penetré de golpe, sentí como volvía a correrse, no sé si era el mismo orgasmo reavivado o uno nuevo pero daba igual, se estaba corriendo y su cadera golpeaba contra la mía sin control alguno. Yo embestía con fuerza, me estaba volviendo loco abrir su coño, verla tan salida y me estaba poniendo terriblemente cachondo sentir como clavaba sus uñas en mi espalda mientras arqueaba su cuerpo conteniendo la respiración.

Cuando por fin, ya exhausta, relajó su cuerpo, bajé el ritmo. Ahora la penetraba suave, despacio, pero notaba que con cada roce de mi polla en su coño, su cuerpo volvía a estremecerse....

- Estás empapando la cama....
- Es que me tienes cachonda, cachonda como hacía tiempo que no estaba....
- Sí... Ya lo veo... y aún te excita más que me siga moviendo así verdad?....
- Sí... sí... me estás volviendo a poner, cabrón... fóllame, haz conmigo lo que quieras.....
- Eso voy a hacer... te voy a follar como la zorrita que eres.....

Mientras continuaba con mis movimientos pausados, mi dedo comenzó a explorar su culito, notaba que con las caricias se iba excitando aún más, por lo que lentamente mis movimientos volvían a cobrar ritmo y mi dedo iba abriéndola cada vez más....

- Qué vas a hacer?
- Voy a volver a abrirte...
- Joder....
- Sí.... pero esta vez voy a abrirte aún más.

Levanté sus piernas hasta mis hombros dejando más accesible mi nuevo objetivo. Éste parecía ceder sin dificultad, así que supongo que guiado por esa sensación, sumada a lo salvaje que Ana había conseguido volverme esa noche, la penetre el culo hasta dentro....

No sé si su gemidos se convertían en gritos o su gritos en gemidos, pero lo que resultaba evidente es que sentirme dentro hasta el fondo mientras mi dedo volvía a jugar con su clítoris le gustaba lo suficiente como para que sus caderas volvieran a moverse con el ritmo del deseo.

Me sorprendió la facilidad con la que había entrado y la facilidad con la que estaba recibiendo mis embestidas, podía ver como se avecinaba un nuevo orgasmo, y eso, me excitaba tanto como para comenzar a notar como el mío presionaba cada vez con más fuerza en la base de mi polla luchando por salir.

Creo que fueron mis ultimas embestidas, en las que sentía mi polla reventar mientras descargaba todo el deseo acumulado esa noche, lo que precipitó su tercer orgasmo. Parecíamos estar peleando, yo embistiéndola casi con rabia mientras me corría y ella clavando de nuevo sus uñas en mi espalda mientras su cuerpo, una vez más se contraía de placer....

Caímos los dos exhaustos, satisfechos al fin, la noche trajo mucho más juego, pero el momento de satisfacción, el momento de liberar toda la tensión acumulada por el juego de esa noche, fue ese.

lunes 12 de enero de 2009

Cuando el placer se paga




La envié mi anuncio, le interesó y decidimos cumplir juntos nuestras fantasías.
Ver anuncio (chico de compañía)

Nos encontramos en la Vinoteca de la Plaza de Santa Ana, tomamos un vino mientras manteníamos una charla banal y que Bárbara interrumpió en alguna ocasión susurrándome al oído...

- Uffffff, que ganas tengo....
- Y yo.... Llevo todo el día excitado pensando en complacerte, desde el momento en que me entregues “el regalito” seré todo tuyo.....

Bárbara sacó de su bolso un sobre y me lo entregó, su mirada decía.... “desde YA!!!”... y le susurré....

- Voy a hacer que amortices con un gemido cada céntimo que me has pagado....

Nos fuimos al restaurante y a pesar de todas las posibilidades que podría haberle ofrecido mi idea era brindarle todas las facetas que un chico de compañía puede prometer, por lo que en la cena me comporté así, simplemente ofreciendo una compañía cuidada, elegante, discreta, manteniendo una conversación animada y divertida con algún toque moderado de picardía.

No estaba seguro de si ese tipo de compañía era lo que ella esperaba durante la cena, por lo que le recordé....

- Este es el tipo de cena que he pensado ofrecerte, pero recuerda, esta noche, haré todo lo que tú me pidas.....
- Ufffffffffff..... – Exclamó de nuevo mirándome con ojos traviesos y golosos....

En ocasiones me susurraba frases como.....

- Qué ganas tengo de poner tu cara entre mis piernas....
- Mira, te voy a pedir que las recorras con tu lengua... – me decía retirándose discretamente el pañuelo que cubría su pecho....

Al final de la cena, durante el postre comenzamos a besarnos y mis manos jugaban acariciando sus piernas, mis labios su cuello y mi mirada la suya mientras me ella me confesaba su excitación y sus deseos de salir de allí cuanto antes, no quería continuar con la cena, ahora deseaba mi cuerpo......

Cuando llegamos a la habitación del hotel se paseó observándola, encontrando la caja de bombones y los dos benjamines de cava que la esperaban en la cama.... No tardó en tumbarse en ella, se acomodó aún vestida y con una mirada y un simple....

- Empieza...

Me indicó que comenzara lo que ya me había adelantado que deseaba...

Frente a la cama y con mi mirada más traviesa clavada en sus ojos comencé a desabrochar lentamente mi camisa, botón a botón hasta llegar al último. Abrí lentamente mi camisa mientras a Bárbara le cambió la expresión de la cara al ver mi torso desnudo.

- Continua.... quítate al menos los pantalones, el resto para luego...

Así hice, lentamente y botón a botón continué desabrochando mi pantalón, bajándolo muy lentamente mientras le decía...

- El resto? No... no hay resto...

No le hizo falta ni preguntar si llevaba ropa interior, lo estaba comprobando ya que mis pantalones se encontraban ya justo por debajo de la línea desnuda del pubis...

- Ufffffffffffff, entonces no, no, espera, quiero dejar eso para luego, ven!!!

Me tumbé a su lado mientras ella se desnudaba delante de mí, dejándose sólo el tanga...

- Recórreme, tócame, excítame... puedes tocarme entera menos la zona que cubre mi tanga...

Mis manos empezaron a recorrerla, bañaban su cuerpo desde los pies hasta el cuello...

- Te daré tres pistas... mi cuello, mis pezones y mi oído.

En cuanto lo dijo dirigí mi lengua directamente a su pezón mientras la miraba fijamente y le decía....

- Los pezones?... estarás deseando que los lama y... eso voy a hacer, voy a devorarlos.... – y mientras mi boca se desviaba a su oído cuando casi estaba a punto de rozarlos, susurré:

- Más adelante.....

Bárbara se retorcía de excitación, le gustaba que jugara con su deseo, que me acercara donde más deseaba y no llegara a culminar. Alargaba intencionadamente ese momento recorriéndola entera y suavemente.... La indiqué que se tumbara boca a bajo para continuar por su espalda.

Mi lengua lamía el recorrido completo de su columna mientras sentía, como su cuerpo se arqueaba con la sensación cálida y húmeda que le estaba recorriendo, para acabar en suaves mordiscos en el cuello y en la nuca. Bocaditos aleatorios e inesperados en su espalda la sorprendían y comenzaban a robar esos gemidos que tanto deseábamos ambos.... Mis manos bailaban con suavidad desde su pelo hasta acabar rozando el interior de sus glúteos... el interior de sus muslos...

Se giró de nuevo y esta vez de golpe y sin aviso cubrí su pezón con mi boca haciéndolo sentir cálido... húmedo... y pellizcado con mis labios una y otra vez. Lamía sus generosos pechos, la besaba, mordía su cuello y mi mano exploraba sus ingles de manera cada vez más osada, cada vez acercándome más al borde de su tanga que, movido por la excitación, ahora casi ya no cubría nada. Mientras, me frotaba contra ella haciéndola sentir la erección que batallaba bajo mis vaqueros.


- Ahora sí, quítatelos, quiero verte entero.

De nuevo frente a ella, volví a entretenerme, paso a paso, quitándome despacio la escasa ropa que me cubría, hasta que dejé al descubierto mi sexo excitado.

Me coloqué delante de ella, abrí sus piernas y me lancé, casi con brusquedad, a devorar su coño. En el último instante hice un cambio de dirección para devorar sus ingles, todavía no era momento de llegar a más. Lamía con intensidad, en ocasiones me detenía a oler la excitación que emanaba y volvía de nuevo hasta que Bárbara se irguió, se quitó el tanga y me dijo....

- Cómetelo, cómetelo despacito.....

Ahora su coño estaba a mi entera disposición... o quizás, sería más realista decir que era yo el que estaba a la entera disposición de su coño.

Con mucha suavidad lo cubría con mis labios, me entretenía jugando en él con mi lengua y mis dedos revoloteaban sin llegar a entrar. Yo quería jugar, quería llevarla hasta la máxima excitación, pero mi sorpresa fue ver como ella aguantaba y conseguía retener su propio deseo con la idea de hacerlo crecer hasta que la explosión fuera brutal.

En alguna ocasión notaba como su excitación se disparaba y en ese momento frenaba las caricias que mis dedos y mi lengua la profesaban.

Pensaba... “En breve me pedirá que la devore” cuando me dijo:

- Me acercas algo de beber?

No me lo podía creer, esta mujer estaba alimentando su deseo de manera completamente premeditada, creo que era consciente de que luego todo ese deseo contenido no saldría... explotaría.

Volví a dedicarme durante pocos minutos a comérselo igual que lo había hecho durante la última media hora cuando me cogió la cabeza con las dos manos y me dijo:

- Ahora quiero correrme.... Devóralo.

Y eso hice, ahora mis movimientos no eran comedidos, eran rápidos y salvajes, mis dedos abrían su coño entrando hasta el fondo mientras mis labios y mi lengua lamían una y otra vez su clítoris. Su orgasmo no se hizo esperar, corrijo, su gran orgasmo no se hizo esperar. Su cuerpo se revolvía mientras yo tenía que esforzarme en sujetar sus piernas para poder seguir lamiéndola, para poder alargar ese orgasmo del que ella entre gemidos y ya de manera descontrolada intentaba zafarse. Yo continuaba hundiendo mi cara en su coño cuando con sus manos y sin poder aguantar el intenso placer que la estaba recorriendo apartó de manera ya definitiva mi cabeza.



Se giró y cuando me acerqué a ella con intenciones todavía oscuras me dijo:

- No, no, ahora necesito mi momento.....

Así que lo respeté y la dejé reponerse a su ritmo. Después nos acomodamos, bebimos cava, charlamos....
Quizás en el momento que más a gusto estaba tumbado y disfrutando de la charla....

- Ummmm, ya sé lo quiero. Me das un masaje por favor? El por favor, evidentemente es un acto de cortesía.... – apuntó a continuación.

Era evidente que Bárbara estaba a gusto, disfrutaba con nuestra conversación, pero le apetecía un masaje y aunque me lo pidió con mucha educación, también quiso evidenciar que no me estaba pidiendo un favor, sino que le prestara los servicios por los que me había pagado...

Continuamos nuestra conversación mientras mis manos masajeaban su espalda, sus hombros, su cuello con sumo cuidado, me entretenía buscando el esmero que cualquier profesional busca en su trabajo, y como tal, y sin olvidar lo que Bárbara deseaba de mí, cuando finalicé el masaje, continué acariciando sus glúteos, explorando la rajita de su culo y notando como de nuevo estaba comenzando a mojarse....

Mis dedos pronto, y casi sin quererlo, resbalaron dentro de ella a lo que su cuerpo y sus gemidos respondieron rápidamente, besaba su espalda, su culo, mientras mis dedos follaban su coñito una y otra vez.

Se dio la vuelta y me pidió que volviera a devorar su coño:

- Quiero volver a correrme....

Lamía con ansia mientras mis dedos se empapaban en su coño lascivo cuando....

- Joder!!!!.... Métemelos hasta dentro.... Ábreme bien.....

“Este es el momento” Pensé, y de debajo de la almohada saqué el imponente vibrador que le había comprado....

Cuando lo vio, sólo lo miró y se tumbó abandonada al placer que imaginaba que entre mi regalo y yo podríamos ofrecerle.

Le entró con una facilidad pasmosa, hasta dentro, sin dificultad alguna y sus gemidos delataban el inmenso placer que mi lengua en su clítoris y ese fantástico consolador follándola hasta dentro le estaban ofreciendo....

De nuevo volvió a correrse, de nuevo reclamaba su momento de retiro tumbada de lado y de espaldas a mí, pero al colocarle vibrando su nuevo juguete a lo largo de la rajita de su culo, las vibraciones se combinaban con los últimos coletazos de su orgasmo haciendo que de nuevo sus piernas se abrieran y volviera a sentir como esa polla rosada volvía a follarla, arrancándola en breve un nuevo orgasmo.

Ya no podía reclamar momentos de retiro, ya no era ese orgasmo del que disfrutar, Bárbara se había sumido en un estado de excitación en el que necesitaba un orgasmo tras otro.....

Se tumbó boca arriba, abrió sus piernas y me dijo....

- Fóllame!!!! Trátame como si fuera esa cliente que quieres que te contrate una y otra vez.....

Haciendo gala de la profesionalidad obligada en este trabajo, obedecí, me tumbé encima de ella y comencé a frotarme....

- Fóllame... fóllame....

Por fin calló... como respuesta a mi polla llenando su coño.... estaba tan excitada que empezó a moverse rápidamente.... Yo devoraba sus generosos pechos...

- Toma... Esto querías no? Para esto has pagado...
- Siiiiiiii.... si......
- Querías un cabron que te follara a tu antojo no?
- Sí... fóllame... hazme lo que quieras...

Cada vez nos volvíamos más salvajes... un nuevo orgasmo volvía a colocarla en la posición de reposo...

Después de un breve descanso me dirigí a por un poco de agua y al pasar por su lado de la cama, me frenó con la mano.

- Espera...

Se quedo mirando mi sexo, lo cogió.... No puedo decir exactamente que me la chupara, más bien, sólo quería probarla, la lamió... la metió en su boca saboreándola... la soltó y de nuevo se tumbó a reposar...





Al tumbarme de nuevo me confesó su siguiente deseo....

- Ahora voy a comértela... Te la voy a dejar bien dura y luego me la voy a clavar....

Se dedicó a comérmela, lo hacía con entretenimiento, con curiosidad, se notaba que más que ofrecerme placer a mí, estaba disfrutando ella, llenándose la boca, saboreando mi polla, explorándola, excitándose con la idea de cómo me iba a follar después.....

- No te imaginas lo mojado que lo tengo sólo de verte gemir....
- Déjame probarlo....
- No que me desconcentro....
- No te gustaría ponerme el coño en la cara y decirme.... “Come cabrón”


No respondió, directamente lo hizo. No había acabado la frase cuando Bárbara se había arrodillado sobre mí y me encontré lamiendo ese coñito vicioso que se derramaba en mi boca....

La notaba cachonda, cogiéndome del pelo y moviendo el coño contra mis labios. En ocasiones yo ponía la lengua dura y ella se movía de arriba abajo follándosela, dejando que la abriera el coño una y otra vez. En cuanto se corrió bajó a clavarse la endurecida polla que la esperaba con ansia...

Parecía haberse vuelto loca, se la metía hasta dentro, se frotaba y luego cambiaba el ritmo para metérsela entera y sacársela, cambiaba casi de manera convulsiva una y otra vez...

- Esto... Esto... Esto buscaba cabron... me tienes cachonda.... me tienes hecha una perra loca por follar.....

Mis caderas golpeaban hacia arriba cada vez con más fuerza....

- Así.. Así.. dame fuerte.... Fóllame hasta dentro..... Dame... dámela toda.....

Un nuevo orgasmo robaba de nuevo sus gemidos... esos que le prometí que tendría por cada céntimo pagado.

Los momentos de retiro ya eran impensables:

- Date la vuelta

Y así hizo. Ahora con una rodilla en la cama y la otra pierna flexionada comencé a abrirla por detrás.... cogía sus glúteos con fuerza y con fuerza mis caderas golpeaban contra ellos. Bárbara me pedía que la penetrase más y más fuerte, aunque no perdía la oportunidad de frenarme y hacerla disfrutar de una polla entrando lentamente hasta dentro para luego salir de la misma manera.

Esa lentitud no duró demasiado ya que el olor a sexo flotaba en el ambiente y los orgasmos anteriores nos empujaban a mostrar nuestro lado más salvaje y fue así, cuando mi polla entraba en su coño completamente excitada cuando volvió a regalarme otro de sus maravillosos orgasmos.

Bárbara yacía en la cama, de nuevo disfrutando de su reciente orgasmo. Su cuerpo todavía se contraía ocasionalmente al sentir alguna de las reminiscencias que parecían volver a atacarla, todavía jadeaba aunque cada vez de manera más suave.

Yo estaba tumbado también recuperándome del esfuerzo realizado, pero me notaba salido. Mire mi polla, todavía estaba dura, levantada, como un soldado dispuesto para volver a la batalla. Yo quería más, mi polla quería más, y estaba claro que esa chica que aún se retorcía a mi lado como una perra, también quería más.

Me acerqué por detrás, pasé mi mano por la encharcada rajita de su culo y volvió a gemir, dirigí mi polla hasta la entrada de su coño empapado y volví a meterla de golpe...

- Joder!!! Que cabrón eres... me vas a matar...
- Calla zorra.... esto es lo que querías no? Una polla insaciable follándote...
- Siiiiiii, siiiiii

Pronto me encontré dándole fuerte por detrás, cada vez más rápido y cuando vi que estaba de nuevo a punto, empecé a empujar con todas mis fuerzas mientras cogiéndola de la cintura la traía con fuerza hacia mí. Sus gemidos respondían a los azotes que de vez en cuando le daba mientras casi le gritaba....

- No pares... no pares, no pares de follar....
- Más, más… – Casi balbuceaba ella...-

Seguía moviéndome tan fuerte y tan rápido como podía, estaba casi al límite de mis fuerzas cuando otra vez comenzó a correrse.... ahora eran gritos....

- No pares cabrón!!!!!!! No pares!!!!!!!!

Y así continué saciando su vicio hasta que ambos caímos exhaustos. Estábamos tumbados recuperando la respiración cuando al hacer un pequeño movimiento sentí el placer tremendo de tener mi polla aun en su cálido coño. Estaba tan salido que ni siquiera era capaz de parar a recuperar la respiración. Comencé de nuevo a moverme con fuerza, no quería follarla despacio, no quería un comienzo suave para luego ir aumentando la intensidad. Sabía que en cuanto empezara a follarla con fuerza y sintiera mi polla abriéndola hasta dentro sería capaz de correrse de nuevo, y así hice.

Empecé con fuerza, y ella respondió con un grito de placer, rápidamente comenzó a mover de nuevo su culo pidiendo más profundidad en mis embestidas... no creo que hubieran pasado cinco minutos cuando un nuevo orgasmo la atenazaba otra vez con mayor intensidad aún que el anterior.

Tras unos breves momentos de reposo, Bárbara volvió a disfrutar del sabor que mi sexo podía ofrecerle, me estaba volviendo loco con su lengua explorándome desde la punta hasta el interior de mi culito, combinaba sus labios con su mano y mi excitación iba creciendo hasta que, conocedora de su placer por ver masturbarse a un hombre comencé a acariciarme mientras ella se dedicaba a lamer mis pezones (parecía conocer mi debilidad y la excitación que eso me produce) Poco después el orgasmo, en esta ocasión, era el mío y al avisarla de su inmediatez, rápidamente cubrió con su boca mi polla saboreando la explosión de placer contenido durante toda la noche, que por fin salía de mi. Al recuperarme y poder mirarla de nuevo, se dedicó a lamerme, mostrándome como disfrutaba saboreándolo mientras me miraba con ojos de viciosa...

En el último momento de reposo me dijo:

- Por dios!!!! Qué dinero mas bien invertido. Sabes? Puedes dedicarte a esto, eres bueno.

Hace algún tiempo una buena amiga me comentó:

- La sensación de cobrar es algo que toda mujer debería probar al menos una vez en su vida....

Me gustó la idea, y me dejó dando vueltas a la cabeza hasta que la respondí:

- Y desde luego todo hombre también......

Desde entonces esa fantasía me rondaba de distintas formas. Hice un anuncio, no sé si con la única intención de divertirme o de guardarlo para el día en que me decidiera a usarlo. Creo que era consciente que teniéndolo ahí, algún día llegaría la oportunidad.

Sus sensaciones


lunes 1 de diciembre de 2008

Una copa de vino





Tendría unos 29 años, no me encontraba inscrito en ninguna página de contactos ni hacía mayor uso del messenger que hablar con mi círculo de amigos y participar en algún foro específico de alguna de mis aficiones.

Tenía un perfil en msn muy sencillo, hablando por encima de mí, de mis aficiones e inquietudes (todas muy confesables) y una foto muy.... comedida.

Un día en la oficina, recibí una solicitud para agregarme como contacto acompañada de un correo:

Hola, me ha gustado mucho tu perfil. Me pareces un chico interesante y me gustaría charlar contigo para conocerte algo mejor. ¿Te apetece?

Besos.

Beatriz.


En esa época no estaba tan acostumbrado como ahora a conocer a gente mediante msn y fue una sorpresa para mí recibir este correo.

Se lo enseñé a mi compañera de trabajo y confidente.

- Laura, mira.
- Toma!!!! ¿Y que vas a hacer?
- ¿Qué quieres que haga? Pues hablar con ella ¿no?
- Madre mía, en que líos te metes.......


En seguida la admití, y comenzamos a hablar, una charla que desde el principio resultó muy divertida, Hicimos un pase de fotos y cuando ella comenzó a pasarme las suyas llamé a Laura.

- Mira, mira. Esta es.
- Vaya.. ¿no esta nada mal no? (lo cual, viniendo de Laura, siendo como es significa, “pero si es un cañón!!!!”)
- Jo, pues sí.
- Y cuantos años tiene?
- 25 me ha dicho....

Laura siguió a lo suyo mientras me miraba con cara de..... “Tu sabrás, a mi no me digas nada.”

Nuestra charla continuó en un tono muy agradable, en seguida salieron a relucir nuestras vertientes traviesas, tanteábamos entre risas y un juego encubierto que cada vez se hacía más evidente.

- Oye, que chulo esto chatear, no? Realmente me pareces un chico muy majo.
- Pues sí... tú también.... y estoy pensando que me encantaría conocerte.
- A mi también.
- Pues pongamos una soluciona a esto no?
- Te apetece una copa de vino?
- Me apetece
- Bien, te espero cuando salgas de trabajar en mi casa.

Laura!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Comentamos la situación y Laura poco menos que me tomaba por loco.

- Pero tú estas tonto??? Cómo vas a ir a casa de alguien que no conoces?
- Pero si es muy maja!!!!
- Ay ay ay.....

Entre risas me deseó suerte, me dijo que tuviera cuidado y que esperaba que fuera una chica maja de verdad.



Beatriz vivía en un pequeño pueblo de la periferia de Madrid. Quedamos en que me recogería en la plaza.

Cuando la vi llegar en su Golf, y mientras me abría la puerta del coche invitándome a subir, no pude disimular el hecho de que mi mirada recorriera la preciosa figura que vestía con una camisa blanca y una faldita tableada roja al más puro estilo colegiala. La blonda de sus medias se asomaba traviesamente cuando, en ocasiones, movía las piernas al conducir.

Llegamos a su casa, un precioso duplex en las afueras y me ofreció a la anunciada copa de vino. Disfrutamos volviendo a charlar de nuestro hobbies, pero nuestras mentes traviesas conducían nuestra conversación a aspectos más íntimos y dejaba entrever un deseo mutuo que iba creciendo más y más por momentos.

Cuando dijo:

-¡¡¡Pero si no te he enseñado la casa!!!!

Me guió a la segunda planta y mientras subía las escaleras de caracol yo dejaba espacio detrás de ella mientras me deleitaba mirando sus medias bajo su cortita falda de colegiala, mientras ella, consciente de la situación, disfrutaba sintiéndose observada y cada vez más deseada.

Me enseñó su habitación y el tonteo crecía hasta sus límites mas peligrosos pero a los dos nos apetecía seguir jugando.

Así hicimos, volvimos al salón, tomamos una y otra copa de vino mientras nos íbamos acercando más y más hasta que comenzamos a besarnos.

Fue como un banderazo de salida, nos comíamos el uno al otro, besábamos nuestros labios, nuestros cuellos y nuestras manos jugaban recorriendo nuestros cuerpos.

Cuando introduje la mía bajo su falda y ella esperaba que presionara con firmeza su sexo... no la toqué, cogí sus braguitas y de un tirón se las bajé hasta medio muslo. Comencé a tocarlas, estaban empapadas y le contaba como estaba mojando mi dedo en ellas.

- Joder, es que me tienes empapada....
- Mmmmmmm me gusta tenerte así...
- Tú eres un cabronazo.... me tienes salida como una perra... se nota que te gusta jugar...
- Mucho..... – le decía mientras mis dedos resbalaron dentro de ella.

Gimió mientras en su cara se esbozaba una preciosa sonrisa de placer y en la que se leía.. “Por fin”.....


Se dejó llevar, se abandonó a mis besos, a mi mano presionando con fuerza sus generosos pechos y a mis dedos abriéndola y empapándola aun más. Así permaneció dejándose hacer unos minutos hasta que de repente me frenó en seco, me sentó y me miró fijamente a los ojos. La carita de niña buena se había transformado en la cara de una mujer viciosa dispuesta a todo.

Se sentó encima de mí, abrió mi pantalón dejando mi polla al aire, dura, erguida, deseosa de sentirse caliente y húmeda dentro de ella.... justo en el momento en el que esperaba que se la metiera comenzó a frotarse. En esta ocasión, la sonrisa traviesa de su cara decía.... “Ahora vas a sufrir tu cabrón”. Cuando comenzó a restregarse contra mí, notaba como me empapaba, me estaba volviendo loco, viéndola con su preciosa melena rubia, sus ojos verdes y ese aspecto de colegiala viciosa frotando su coño contra mi polla. La sentía dura, palpitando, deseando meterse dentro de ella. Me miraba desafiante, sabiendo que en ese momento era dueña de mi deseo y que me tenía a su merced.

Quería que se siguiera frotando, me gustaba sentir cómo me empapaba mientras la cogía con fuerza del culo cuando de repente cogió mi polla con su mano y se la introdujo de golpe, hasta dentro.....

Estallé en un gemido, la locura se apoderaba de mí, y cogiéndola en vilo la voltee dejándola tumbada en el sofá mientras la embestía con fuerza, con la rabia contenida del deseo con el que ella había jugado. Levantaba sus piernas para llegar mas dentro aun, ella gritaba de placer, se retorcía mientras yo empujaba cada vez con más fuerza hasta que sus gemidos anunciaron el orgasmo en el que estalló mientras me clavaba con fuerza sus uñas.....

Nos dejamos caer exhaustos y entre risas hablábamos de lo curioso e improvisado de nuestra cita....

Decidimos acomodarnos en su habitación, refugiados bajo su manta charlábamos aun cuando acariciando acariciando......

- Joder, si sigues empapada....
- Lo sé, no se porqué... me pones muy cachonda....

No pude evitar volver a tocarla... pero ahora deseaba saborearla... disfrutar su excitación en mi boca... y así hice...

Comencé a recorrer sus labios con mi lengua, suavemente, degustando el tacto y el sabor de cada uno de sus labios, rozando su interior, rozando su clítoris pero sin llegar a jugar con él. Beatriz se revolvía, se movía, intentaba ofrecerme su coño, acercármelo para que comenzara a devorarlo, pero yo quería seguir con calma, deslizando mi lengua, mis dedos...

Mi excitación también iba creciendo y deseaba volver a ver como se corría. Mi boca cubrió por completo su coño absorbiendo, saboreando, succionando... Cada vez lo hacía con más ansia, con menos cuidado, con el deseo creciendo y deseando que se corriera para volver a penetrarla una vez más....

Mis dedos entraban y salían cada vez mas rápido mientras mi lengua se movía frenética en su clítoris, robándole gemido tras gemido...




Volvió a correrse. En esta ocasión no esperé, no continué lamiendo hasta que el placer fuera tan insoportable que tuviera que retirarme, en el momento que se corrió me levanté y la penetré de golpe, volvió a gemir, y yo volvía a sacarla entera para volver a meterla de golpe una y otra vez...

Me retiré y cogiéndola casi en volandas la puse a cuatro patas para volver a follarla como la perra que era. Giraba su cabeza y me miraba viciosa...

- Folla cabrón... fóllame... joder... así no aguanto mucho.. me voy a volver a correr....

Y así fue en seguida volvió a estallar en un nuevo orgasmo, orgasmo que lejos de relajar la pasión de Beatriz parecía excitarla mas aun...

- Fóllame el culo!!!!

No la hice esperar, abrí su culo con las manos y metí mi polla, con cuidado al principio y con más fuerza y vicio en cuanto su primer gemido anunciaba su predisposición...

Me miraba y me pedía más...

- Córrete.. córrete.. damelo por favor, lo quiero.....- Me decía con voz de putita...

Me estaba excitando tanto verla tan morbosa que no tardé en correrme sin controlar si gemía o gritaba....

Continuamos la noche igual, follando, descansando cinco minutos y volviendo de nuevo a entregarnos a nuestros deseos hasta que caímos rendidos casi al amanecer.

Justo cuando cerraba los ojos comencé a oír mucho tráfico, pitidos....

- Vaya trafico que hay en este pueblo no? .- Le dije entre sueños.
- Si... si.. .- Me respondió ella igual.


Al rato después de despedirme de ella para ir a trabajar, baje a buscar mi coche y........
No estaba!!!!!!!!! Todo el jaleo anterior era por culpa de mi coche. Lo había dejado mal aparcado con la intención de poder ver a Beatriz cuanto antes. La grúa se lo había llevado por lo que comenzó una nueva aventura, recuperarlo...




domingo 16 de noviembre de 2008

UN POLVO


- Come!!! – Me dijo sin dejar tiempo si quiera a que la besara.

Inmediatamente hundí mi cabeza entre sus muslos. Aunque quería tomarme mi tiempo no pude, no fui capaz de comenzar a excitarla lentamente, no tuve más remedio que comenzar a devorarlo, sabía y olía como a mi me gusta. Estaba excitada, tanto que mi gusto y mi olfato lo agradecieron hundiéndose aún más en ella para no perderse ni una sóla sensación.

Cogió mi polla y empezó a acariciarla lentamente, sabe que me vuelve loco sentir como la recorre con suavidad, sentir sus dedos revoloteando y poniéndola dura como una piedra. En seguida abandonó las caricias lentas y suaves para cogerla con más fuerza de arriba abajo y presionando el capullo de manera que hacía que se lo devorara frenéticamente

En otras ocasiones me gusta tomarme mi tiempo, excitar lentamente, jugar con mi lengua e ir excitando más pausadamente antes de soltarme. Pero sentirla tan viciosa, tan deseosa de sexo me estaba volviendo loco, lo suficiente como para no perder tiempo, y entregarme a lo que los dos deseábamos, SEXO. Mi mano inmediatamente abrió su culito, mi dedo jugaba en él, sólo la puntita, pero lo suficiente para ver como cada vez que jugaba aumentaban sus gemidos. En seguida, con la otra mano, empecé a meterle los dedos en el coño completamente empapado. También respondía con el movimiento de sus caderas, notaba como la excitación en ella crecía rápidamente, tanto como en mí, sintiendo como aceleraba el movimiento de su mano en mi polla.

Enseguida empezó a revolverse estallando en un orgasmo brutal, se retorcía, buscaba separarme, hacerme parar, que dejara de lamerla, que la sacara los dedos, pero yo me rebelaba e intentaba continuar. Cuando parecía que iba a parar lamía de nuevo su clítoris o movía nuevamente mis dedos frotándola suavemente, notaba como su orgasmo, cuando parecía finalizar, volvía una y otra vez, con más intensidad en cada ocasión. Ella se revolvía cuando podía, ya que en otras ocasiones quedaba tendida y completamente exhausta.

Por fin, lo consiguió, me detuvo en mi cruel deseo de continuar proporcionándole placer.

Cuando inmediatamente me situé entre sus piernas, todavía tenía la respiración entrecortada, aún se le escapaba algún gemido, y un escalofrió la estremeció cuando sintió mi polla completamente excitada resbalar sobre su clítoris. Se retorcía una y otra vez y yo me aprovechaba de ello, frotándome contra ella, empapándome en sus fluidos...

La penetré sin cuidado y de nuevo volvió a correrse. Lo cierto es que yo no me explicaba qué estaba pasando, no sabía si es que seguía aún con el primer orgasmo, si eran coletazos de ese, o si se había corrido dos veces más. El caso es que la veía excitada como nunca, incapaz de parar de correrse y no iba a ser yo quien desaprovechara la oportunidad de disfrutar todo ese placer brotando de ella.

Movía mi polla con cuidado, fuerte, iba cambiando y en cada embestida, notaba un nuevo orgasmo. Me movía hacia arriba procurando rozarla el clítoris mientras entraba, me colocaba hacia atrás haciéndola notar como toda mi excitación entraba recta, directa, completa. Al sacarla me gustaba tocármela, sentirla empapada por sus fluidos, mojando mi mano en ellos y restregándolo por su culo.

Se corrió una y otra vez, me tenía tan excitado que no pude evitar correrme rápidamente dentro de ella, sintiendo como derramaba todo el deseo que mi cuerpo contenía en su coño, explotando y dejando estallar todo el deseo y el morbo que estaba sintiendo. Los dos nos corríamos al unísono, sentía como clavaba sus uñas en mí mientras yo gritaba muerto de placer.

Era la primera vez que nos corríamos juntos, aunque lo cierto, es que en este momento, no era difícil, ella, no había parado de correrse.

En esta ocasión, el antes y el después...... importan?.





domingo 2 de noviembre de 2008

Una jovencita.

Después de unos días hablando por fin nos decidimos. Era un día de diario, pero la conversación ya habÍa alcanzado los tintes necesarios para que la cita se convirtiera en inmediata e irremediable.
Carla tiene 18 añitos recién cumplidos (al menos eso me dijo...), su cara combinaba perfectamente la inocencia de su edad con el morbo que llevaba dentro y que podía leerse en su cara, evidentemente cuando ella quería. En nuestras conversaciones había podido notar como se desenvolvía a la perfección en el juego del erotismo, de la excitación encubierta. Sabía perfectamente cómo manipular la imaginación de un hombre y llevarle al terreno que ella quería.
Charlando sobre fantasías y experiencias me dejó entrever una cuenta pendiente: - Algo que nunca han conseguido es que me corra haciéndome algo. - ¿Haciéndote qué? - No pienses que te lo voy a decir. - Tendré que averiguarlo y conseguirlo. - Eso han dicho ya otros... - Ya, pero creo que sé que puede ser, y soy bueno en ello. - Insisto, eso ya me lo han dicho otros... No habíamos concretado cual era el plan, pero por conversaciones anteriores supuse que iríamos a tomar algo para conocernos mejor.
Mientras conducía afianzaba mi deseo de aprovechar ese tiempo para seducirla. Al llegar la esperé dando un paseo por su calle mientras ella bajaba, por fin nos vimos y nos saludamos, no estaba pensado, hablado ni previsto, pero un suave beso en los labios fue el comienzo de la noche.
Carla lucía el aspecto de una jovencita coqueta, con vaqueros bien ceñidos que dibujaban a la perfección unas piernas preciosas, un top que insinuaba de manera generosa sus perfectos pechos y una preciosa melena ondulada y negra como el azabache. Cuando subimos al coche encendí el GPS con intención de que me avisara de los “limites de velocidad” para evitar multas. Carla me pregunto de una manera sorprendentemente espontánea:
- ¿Para ir a tu casa necesitas el GPS?
Me dejó sorprendido y no quise entrar en los detalles de porqué daba por sentado que iríamos a mi casa y menos cuando veía en ella una intención clara y evidente de lo que pretendía esa noche, de cual era su deseo.
Cuando llegamos a mi casa abrimos una botella de Amaretto y nos servimos primero una copa y después otra mientras charlábamos, reíamos y continuábamos seduciéndonos, jugando el uno con el otro. Guiábamos la conversación, si, la guiaba yo, pero ella también hacía gala de una gran destreza. Lejos de dejarse llevar o de facilitar de manera apresurada sus intenciones aunque evidentes, jugaba a acercarse, a alejarse, a acercarme a alejarme...
La conversación iba subiendo de tono, yo me iba fijando en sus “guiños”, hacia donde guiaba la conversación, su forma de mirarme, su forma de acercarse... Cuando resultaba no sólo evidente, sino inevitable me dispuse a besarla y....
- ¿Qué haces? – Una sonrisa enorme se esbozó en su cara mientras con una mano en mi pecho frenaba de manera inequívoca mi atrevimiento.
- ¿Y eso? – Pregunté imaginando de que se trataba...
- Das mucho por supuesto ¿No crees?
El juego había cambiado, Carla quería llevar las riendas, tenía una intención muy clara y quería jugar aún más, quería desesperarme hasta el punto en que no pudiera aguantar más. Así, los dos conscientes de que sólo hacíamos tiempo jugando a quien reventaría antes. Continuamos charlando, aumentando más la temperatura de nuestra charla, compartiendo impresiones sobre experiencias, fantasías y deseos. Incluíamos que deseábamos el uno del otro.
Estábamos sentados en el sofá de mi salón y ella reposaba sus piernas sobre las mías. Mis manos jugueteaban con su rodilla, con su muslo y de manera muy medida jugaba a acercarse cada vez más a su ingle. Me entretenía entre los alrededores para luego bajar a la rodilla. En algún caso me incorporaba haciendo intención de inclinarme sobre ella pero luego volvía a acomodarme.
El juego continuó hasta que mientras yo hablaba de no sé qué Carla me interrumpió con un evidente desinterés sobre mi charla.
- ¿Es que me vas a dejar así? Coincidieron nuestras miradas y nuestras sonrisas, me acerqué a ella
- ¿No era lo que querías?
- Eres un cabrón.
- Y tú eres una putita que te gusta jugar a niña dura ¿no? – La dije mientras mi mano ahora ya de manera descarada, presionaba entre sus piernas robándole el primer gemido de la noche...
Comenzamos a besarnos, sus manos recorrían mi cuerpo, buscaron de inmediato mi erección, los juegos, los preliminares, ahora ya no tenían sentido, nos habíamos excitado lo suficiente como para que lo único que deseáramos fuera sexo, sexo ya.
Retiré su top sin ningún cuidado buscando saborear sus pechos duros y excitados, quité sus pantalones de manera apresurada, buscaba llegar a ella, tocar lo que sabía que encontraría, la humedad de su excitación. Mis dedos no entraron, más bien resbalaron dentro, Carla comenzaba a gemir más y más y comenzó a retorcerse cuando mi lengua rozó por primera vez su clítoris.
Me volvía loco ver como esa jovencita se retorcía de gusto como una verdadera puta con mis dedos y mi boca devorando su coño. Cada vez metía los dedos más dentro, cada vez lamía con más ansia. Carla se encontraba tan excitada que no sólo mojaba mis dedos sino que su humedad se derramaba por su culito. No tarde mucho en tener que sujetar sus muslos mientras ella en medio de un gran orgasmo, trataba de zafarse de los labios que aprisionaban su clítoris.
- ¿Joder, es vedad lo que me decías..... eres muy bueno!!!!! – Me dijo cuando por fin permití que recuperara el aliento por unos breves instantes. Su cara aún sin recuperar me excitaba, tenía ante mí a una jovencita viciosa, vendida a mis deseos.
Gimió cuando sintió como la penetraba de golpe, cuando su coño más sensible se encontraba.
- No sabía que fueras tan zorra, te ha gustado jugar conmigo ¿eh....?
- ¿Zorra yo? Tu si que eres un cabrón!!!! ¿Te gusta follarte a una jovencita como yo verdad? Te gusta pervertirla y volverla toda una puta ¿verdad?
- No ha sido difícil, tú eres una putita, una putita de esas que les gusta ir excitando tíos. Seguro que te gustaría ir por la calle con tu minifaldita y provocar a un cabrón para que te acabara follando en cualquier esquina ¿verdad?
- ¿Ves como eres un cabrón? Estás pervirtiendo a esta inocente niña, la estás haciendo una viciosa....
Verla en su papel de jovencita pervertida me estaba volviendo completamente loco, sentir como se volvía más y más viciosa, como se disfrutaba y se desenvolvía a la perfección en su papel me excitó tanto que estallé en un orgasmo brutal mientra la gritaba.
- Toma Zorra!!!!! Puta!!!!!!!
Había estado con mujeres que jugaban a ser jovencitas, con jovencitas que querían jugar a ser mujeres experimentadas, pero nunca habia disfrutado tanto con una niña que lo único que hacia era desarrollar a la perfección su propio papel.

domingo 12 de octubre de 2008

Mi venganza (Aportacion de Laura)





El sms decía: “Aunque hemos quedado a las 17h, me gustaría que llegaras 10 minutos tarde. En fin, que me gusta que me hagan esperar. Apartamento 527. Cuando llegues encontrarás en el pomo de la puerta un antifaz, te lo pones y llamas”.

No podía negar que tenía un gusanillo en el estómago. Pero también era cierto que no tanto como otras veces, con otros hombres. No podía decir porqué, pero también sentía cierta confianza.

No era la primera vez con aquél chico, pero la vez anterior fue a la inversa. En aquella ocasión era ella la que tenía los ojos vendados y no podía ver nada. Y….además, aquél primer día, estaba acompañada por su novia. Lo cual añadía un grado de seguridad.

Hoy le tocaba a él. Ella podría verlo, pero … tampoco vería sus ojos, su expresión. La duda seguiría estando allí. Esto tenía visos de convertirse en un hábito que ….. por otra parte tampoco estaría mal…hubo incluso un momento en que ella lo sugirió….”….te imaginas que nos viésemos siempre así, sin vernos del todo”

Era la primera vez que hacía algo así. La primera vez que quedaba con un hombre desconocido. Donde él se encontraba con los ojos vendados, y ella, ella…..dirigía toda la escena.

También le gustaba pensar en que él se arriesgaba. Iba a estar casi con una desconocida, a solas y con los ojos vendados….

Cuando abrió la puerta….. le gustó lo que vio….le gustó y mucho. Alto, pero no demasiado. Joven, pero no demasiado. Pelo castaño, algo largo. Delgado, lo justo. Después descubriría que atlético, y …. también lo preciso. Pantalón gris oscuro, camisa gris oscuro, nada de corbata (probablemente en el bolsillo, que ella no miraría), y americana, también oscura…Sí, definitivamente le gusta….y mucho…

Le coge de la mano. Trataba de transmitirle seguridad. “No tengas desconfianza”, “Yo en tu lugar tendría miedo”, “Eres atrevido”, “Todo va a salir bien….”

Se acerca a su cuerpo. Despacio. Quiere que él sienta como su cuerpo se aproxima. Acerca su cara a la de él. Acerca su boca a la de él. Busca sus labios. Despacio. Más despacio todavía, cierra los ojos…..por fin, ahora si, ahora ya,…. reconoce sus labios, sus besos….ahora si es él…

Huele bien, muy bien. Es de nuevo un buen principio. Para ella es importante el olfato. Necesita sentir de entrada un buen olor. El primer contacto siempre le entra por el olor. No necesita un olor a perfume o a colonia. Le gustaba sentir un olor agradable. Y él lo tiene…..

- ¿Tu también recuerdas mi labios, mis besos?
Él sonríe…

- Pues claro. No los había olvidado.

Ella toca su pelo, su nuca. Pasea sus manos y sus dedos por su cara, su frente, sus mejillas, envuelve su barbilla en su mano….tal y como a ella le gusta hacer. Es un gesto de posesión. Y piensa: “ahora eres mío. Yo te acerco y te alejo a mi cara, a mi boca, a mi cuerpo….”

Él quiere saber como es el entorno.
- Descríbeme el lugar. Qué hay a cada lado. Para que me sitúe…

Le gusta. Es inteligente. Es una composición de lugar. Busca marcos de referencia. Busca estar menos perdido.

Le coge la mano y lo lleva al centro de la estancia. Le va describiendo lo que hay a cada lado. Le ayuda a sentirse cómodo….




Vuelve a coger su mano, cruza sus dedos con los suyos. Lo lleva a la pared del fondo y allí lo inmoviliza. Pega su cabeza a la pared y vuelve a acercarse a él despacio. Piensa “Yo te llevo, yo te muevo, yo hago todo para que tu me desees…”

Él también confiesa:
- Para mi también es la primera vez que estoy con los ojos tapados con una mujer que casi no conozco.

- No me lo creo, pero da igual. Ahora te voy a desnudar. Poco a poco. Quédate ahí pegado. Yo hago….

Antes de quitarle nada …. toca su paquete….joder, qué suave, y ya está empalmado….ummmmmm. Desabrocha el cinturón y ….antes de quitar los pantalones, mete la mano dentro y…… ¡¡¡¡sorpresaaaaa….!!!!, no lleva slipssssss………..diosssss que suerte, justo una de las cosas que más le gusta a ella.

- Pero bueno, como vienes asíiiiii??? Tu lo que quieres es impresionarme…..

- nunca llevo ropa interior. – Responde él


Ella acaricia su polla, suave. Por fin, ahora si, ahora ya, ….vuelve poco a poco a reconocer su cuerpo.

Le quita los zapatos. Le quita los calcetines. Le quita los pantalones. Todo lo que ve, le gusta. Finalmente le quita la camisa, y si…..también le gusta. Le gusta mucho lo que por fin…..puede ver…..Y se lo dice.

- Mmmm si tienes tabletitas…- Y los dos estallan en una sonora carcajada.

Se distancia. Lo deja allí, desnudo, pegado a la pared y se aleja, se va al sofá que hay justo enfrente y se queda un rato observándole. Paladeando la situación….. Y hablan sobre su cuerpo. Y se ríen….

Él le confiesa que le gusta que la situación sea así. No pasando deprisa y rápido al sexo….

Ella le pregunta:

- ¿Quieres ayudarme a desnudarme?
- Claro.
- Déjame que vea el color de tu vestido….solo el color, me levanto la venda un poquito…¿verde?, pero si estaba esperando en la cafetería de enfrente y te juro que no he visto entrar a ninguna mujer de verde….

Coge su mano y junto con la suya empiezan a quitar el cinturón que rodea su vestido verde, sin botones, solo cruzado alrededor de su cuerpo. Él descruza su vestido, se lo quita y……ummmmmm

- Yo también acostumbro, a ir sin ropa interior, y …. especialmente hoy, ¿te ….gusta?
- Mucho, ….algún día jugaremos con eso…..
- Vale, pero de momento juguemos con lo que tenemos…..


Se acerca a él. Se pega a él. Quiere sentir su polla dura pegada a su cuerpo. Cálida. Se restriega contra él ……diosssss como le gusta eso…..mientras le besa, siente que se va a correr….es tan suave …. Y no se lo esperaba así….Se lo dice…..y aún sin acabar la frase…..mientras él pone su mano en su coño….se corre, despacio, …..se pega a él…, le besa….ummmmm diossss qué bien…..

Ella sugiere:
- Ven. Voy a hacer algo que me gusta mucho. Te voy a llevar junto a un mostrador que hay en la zona de la cocina. Te voy a poner encima, y te voy a besar, acariciar, chupar todo el cuerpo. Te apetece?.
- Joder!, que si me gusta?, la idea me vuelve loco…..

Le acerca un taburete alto, le ayuda a subir hasta allí y lo tumba, todo lo largo que es, con la espalda pegada a ese mostrador. Allí lo tiene, con los ojos vendados, desnudo, como un pastel encima de la bandeja. Y …..golosa, vuelve a alejarse para verlo con cierta distancia….joderrrr como disfruta de cada instante…..

Empieza a besar su pecho, sus hombros, sus brazos sus manos, su vientre, su pubis, sus nalgas, sus pantorrillas, sus pies….Sube sus pies hacia arriba, haciéndole doblar las rodillas. Desde esta posición puede ver su culito. Besa sus muslos por dentro….Le oye gemir….sabe que le gusta….Le hace bajar hacia ella, de modo que ella pueda meter su cabeza entre sus muslos….lo tiene justo enfrente, abre sus muslos, y entonces si, ahora si que tiene fácil acceso a su culito. Pone mucha saliva en el dedo de las de su mano derecha y poco a poco, mientras sigue lamiendo la parte interna de sus muslos, va deslizando su dedo hacía adentro.

Mientras, le pregunta:
- Esto también te gusta….?

Antes de escuchar la respuesta, escucha su respiración…..sí, rotundamente le gusta.

Mientras tanto, con la otra mano, le acaricia. Aquél miembro viviente, se va encabritando con espasmos bajo la punta de sus dedos. Lo manosea, lo coge con fuerza, lo aprieta….disfruta teniéndolo cogido así, por “los huevos”… Su verga está caliente, la mira como si de un simple objeto sexual se tratase, consigue que este primer tocamiento se transforme en verdadera dominación y le autorice a cualquier tipo más preciso de masturbación….

Quiere chupársela, pero no es la posición más cómoda. Le sugiere cambiar de postura y lo lleva a la cama.






Lo tumba boca arriba.... La “reina de las chuponas” hace su aparición… Busca con él una locura cómplice, por encima de la técnica. Pasa con verdadera obscenidad su lengua estirada por la punta de su glande, despacio, lamiéndolo, cerrando y abriendo sus labios sobre aquél sombrero, cosquillea por su corona, palpa con la yema de los dedos su base y allí dirige sus labios, rodeándolo y mordiéndolo a la vez. Toca su flauta como un instrumentista virtuoso. Y de pronto se la mete toda dentro de su boca, “garganta profunda” hasta el fondo, y …se para….. con picardía sobre ella….cuando casi no puede respirar, la saca de un golpe, para enseguida volver a metérsela despacio, girando sobre su propio eje…..diosssss él parece transportado, pero ella, lleva un rato volando…..

Ella quiere descansar. Se para. Se tumba en la cama….


Él se tumba sobre ella. Busca su boca. La besa despacio y dulcemente. Sube sus manos hacia arriba, como inmovilizándola y busca su coño. Quiere entrar y ella está loca por que lo haga….todo resulta tan suave…, tan dulce…., todo es distinto. Claro, ahora se da cuenta….!!!!!!

…Y es entonces cuando se lo dice:
- Esto no se parece nada a la vez anterior. Aquél día estabas más bestia, más animal, más visceral…Porqué hoy es diferente?, me gusta, pero porqué este cambio?
- Me gusta cambiar. No busco, ni tengo un modelo de actuación. En cada ocasión es diferente. ¿Qué opinas?
- Opino que está de puta madre,…. opino que estás de puta madre, …..opino que estoy de puta madre…..

Joderrrr, como le gusta tener aquella polla dentro, tan, tan, plácido, tan delicioso….y vuelve a correrse, diosss qué dulce, se corre despacio, y antes de acabar, otra vez, y otra…..Él no para de hablarle al oído, de decirle cosas, que luego ella no recordará, pero tenerlo encima, moviéndose así, para ella, para los dos. Ella también habla….Piensa que él también está a punto de explotar, pero no….La cambia de postura. No se cansa. La pone encima de él.

Ella se la clava sin vacilación. Antes de empezar a moverse, vuelve de nuevo a correrse. Diosss que le hace ese hombre, que la vuelve loca….está flotando es casi como, como, como…..con…..

Y entonces se acuerda….sí, es el momento, este es el momento….

- Harías una llamada si te lo pido?, así, mientras me estás follando?
- Claro
- Yo te marco, pregunta por Álvaro, se pondrá él. Dile lo golfa que estoy. Lo suave que estás conmigo. Cuéntale como me gusta estar así contigo, poniéndole los cuernos….

No lo puedo creerrrrrrr……... ¡!!!!!!!Sin dudar ni un solo instante, sin cortarse ni un ápice, coge el teléfono y se pone a hablar con Álvaro.

….Y no es que le diga lo que yo le he dicho, es que improvisa y añade su propio guión. Este hombre tiene vida propia…

De pronto me sacude dos sonoros azotes en el culo. Diosssss es ….. la pollaaaaa, me vuelvo a correr, me gusta….me gusta mucho…..también sabe sacudir…

Me pasa el teléfono y oigo una voz casi descompuesta que me pregunta:
- ¿Te gusta lo que te hace zorra?
- Si, mucho.
- ¿Cuánto es mucho, puta?
- Mucho es tanto como contigo….
- Díselo, dile que te gusta follar con él, tanto como conmigo!
- Vamos!, Díselo ya!, quiero oírlo!
No puedo articular palabra.
- No me oyes!!!, díselo ya!!!
Sin saber como, mi boca empieza a moverse. Me muero de vergüenza….
- Travieso, me gusta follar contigo, …..tanto como con él….
Y la voz vuelve a preguntar:
- ¿Podrías enamorarte de él?
- Creo que sí.
- Díselo
Pienso. Cómo voy a decirle eso…, eso no lo puedo decir….
- Díselo!!!
Mi boca vuelve a moverse, esta vez con voz todavía más suave:
- Sabes, Travieso, me gusta tanto follar contigo así… ,creo que podría enamorarme de ti….
La voz del teléfono dice:
- Olvídate de que existo. No quiero volver a verte.
Mi cuerpo se estremece. Se lo digo a Travieso. Nos quedamos un rato quietos, sin movernos.

Pero yo quiero su leche. Y no voy a acabar la sesión, no me voy a ir de allí sin ella….