lunes, 31 de diciembre de 2007

Sexo y Arte


En muchas ocasiones Gala y yo compartimos fantasías, nos las contamos, dejamos la semillita creciendo en la mente del otro y esta va germinando y convirtiéndose en un deseo irrefrenable.

Habíamos comentado en alguna ocasión como nos gustaría hacerlo en un museo, y hablando de cuales podrían ser, El Prado se alzaba como uno de los lugares que más morbo nos proporcionaba.

En ocasiones la improvisación y el dejar que las situaciones surjan solas crean momentos de terrible excitación, pero en otras, la consumación de lo imaginado, el tiempo para que esa idea vaya excitándote y casi apoderándose de ti hacen del momento final un momento cumbre.

Nos dirigimos al Museo del Prado, había una cola considerable por la que tuvimos que esperar. Lejos de enfriar la situación y sintiendo tan cerca el momento de poder vivir una experiencia tan morbosa en un lugar con tanta afluencia de publico, excitaba nuestras mentes, nuestra imaginación.

Mientras esperábamos para poder entrar, comentábamos diversas situaciones y éramos conscientes que la gente que estaba cerca nuestro, mientras hacían gala de su alto conocimiento del arte, en ocasiones ponían el oído y no nos cabe duda que estimulábamos su imaginación.

Por fin entramos, ambos nos deseábamos, no queríamos perder tiempo, entramos fugazmente en la sala Fortuny, pero decidimos dejarla para mas tarde, cuando pudiéramos admirarla...”mas relajados”


Acabamos encontrando unos aseos en el Claustro del edifico Moneo no muy frecuentados, lo cual no nos convencía demasiado, ya que el riesgo de la situación era uno de los factores que más alimentaba nuestro morbo. De echo llegamos a pensar que por la situación de estos seria difícil que nadie entrara, eso nos hizo relajarnos en nuestra prudencia, dando por perdido ese riesgo que tanto deseábamos... que equivocados estábamos.

Nuestro deseo hizo que nos quedáramos en ese cuarto de baño que habíamos encontrado.

Gala iba con bonito vestido corto, en ocasiones, con algún movimiento dejaba ver la blonda del final de sus medias, es una imagen que me seduce y me provoca tremendamente.

Supongo que ambos pensábamos entrar en el baño, echar el pestillo y vivir ahí nuestra fantasía, sin embargo la ausencia de gente hizo que nuestros besos y nuestras caricias comenzaran en el aseo, junto a los lavabos.

Mi mano comenzó a explorar sus piernas, por fin podía acariciar sus medias y explorar el delicioso recorrido que comenzaba donde ellas terminaban, mientras Gala empujaba su cadera y presionaba con su mano mi sexo.

Le fue muy sencillo a la excitación apoderarse de nosotros. Sujetándola de las piernas la senté en la encimera del lavabo.
Ella, con una mirada que reflejaba toda su provocación, toda su entrega y todo su ofrecimiento retiró sus braguitas dejándome su sexo expuesto a mi vista, dejándolo a la altura del mío, de manera que solo hizo falta desabrochar mi pantalón para que comenzaran a rozarse.








No hubo muchos preliminares, no eran necesarios, deseábamos follarnos, tenernos, hacernos gemir, despertar todos nuestros deseos y sueños en ese mismo momento.

Pude notar todo su calor y humedad al entrar dentro de ella. Gala se encontraba ahí sentada, con sus piernas abiertas ofreciéndose a mí, mientras yo comenzaba a penetrarla, suave al principio pero con mas ímpetu a cada momento.

- ¿Te imaginas que entra alguien? Pueden pillarnos... – comentábamos traviesos buscando evidenciar el riesgo que corríamos.

Sin embargo no sentíamos ese peligro como algo cercano, no se oían voces, no notábamos la presencia de nadie cercano, lo cual se alejaba de la situación con la que habíamos fantaseado.

- ¿Cambiamos de sitio? – Nos propusimos muy traviesos buscando algo mas de emoción.
- Vale.

Gala se bajó de la encimera, pero mi excitación, la excitación que ella me provoca por sus ideas, por sus travesuras, y por verla con la falda subida y muy accesible me hicieron rogarla...

- Espera, quiero un poquito mas...-

La coloque apoyada en la encimera y desde atrás volví a penetrarla, ufffffffff, me encantó sentir como entraba hasta dentro de ella, como su cara se tornaba más viciosa frente al espejo, como disfrutaba viendo mis expresiones de placer con cada envite que hacia contra su sexo...

Sin haberlo comentado ambos comenzamos a ser más conscientes de nuestra situación.





Nos encontrábamos en unos aseos públicos en el Museo del Prado, con una puerta sin pestillo donde cualquiera podría entrar y pillarnos en semejante aventura.

Comentábamos, como si entrara alguien nos gustaría mantener nuestra postura, mirar a sus ojos de manera que pudiera sentir la provocación y el deseo que desprendíamos...

Por fin fuimos plenamente conscientes de la facilidad con la que podría moverse el manillar de la puerta, lo único que separaba nuestra intimidad de la posibilidad de recibir invitados.

Nuestros pensamientos se reflejaban en nuestros movimientos, cada vez más fuertes, cada vez mas excitados, nuestros gemidos, nuestros ojos compartiendo la situación a través del espejo, nos acompañaban en nuestra aventura.

No quería acabar, quería recorrer todos los baños del Museo, pero el placer que Gala me proporcionaba, sumado a su imagen reflejando todo el vicio del momento y el riesgo que crecía en mi mente, se apoderaron de mí hasta el punto que me descontrolé. Mis movimientos no eran medidos, simplemente, aumentaban su fuerza, su ritmo y abandonados al placer que Gala me ofrecía...






No lo recuerdo, pero se que no controlé los gemidos que acompañaron mi orgasmo, así, como no se quien pudo llegar a oírlos...

Gala, con mucho cuidado, lamió y limpio el resultado de mi placer y mientras ella se lavaba las manos, y yo, además de no haber abrochado todavía mi pantalón del todo y con la cara aún sofocada, sentí como se abrió la puerta. Una señora de la limpieza entró a algo y sin duda intuyó lo que allí había pasado hacia dos escasos minutos.

Primero miró a Gala, después a mí, y con un gesto que entremezclaba la timidez de no saber como actuar y el... “Madre mía lo que deben haber hecho estos aquí” Entró en el cuarto de baño y después salió sin volver a levantar la mirada.

Una vez recompuestos volvimos a admirar con mas calma a Fortuny y pudimos deambular por las salas de Goya, Van der Heyden y Soroya entre otros...

Por cierto, acabo de ver que la semana que viene aun continua la exposición de Ester Partegàs en el Reina Sofía... Puede ser interesante...


5 comentarios:

Catira dijo...

Excelente relato, de verdad me transportó hasta allí.
Feliz año nuevo.
P.D: me voy caliente...ufff

Un travieso curioso dijo...

Catira:

Leer eso de ti, es uno de los mayores halagos que pueda recibir, me encanta dejarte así, tal y como me gustaria sentirte.

Besos viajeros.

Anónimo dijo...

Se anuncia que el próximo vuelo, con destino a Amsterdam, de la compañía "Placer Mutuo" y visita guiada y personal al Museo del Sexo, parte el 13 de enero, a las 7,25 hs... se ruega confirmar su plaza.

Bsssss diseñados

Anónimo dijo...

Aclaración importante:

Si Ud., lo necesita las guía puede hacer una explicación práctica de las interesantes muestras que allí se pueden ver...

Un travieso curioso dijo...

Mas que necesitarlo lo deseo...

Confirmo, cegado, confirmo.